SB 1070: Una Lucha del Pueblo
En la lucha contra la ley infame, anti-inmigrante, anti-latino, y anti-clase obrera SB 1070, una persona puede estar tentada a verla como conflicto entre los actores élites de la política arizonense: los legisladores, gubernadores, sheriff, redactores periodísticos, juezes, abogados, y organizaciones sin fines de lucro. Esa impresión sería lógica, pero equivocada. La lucha verdadera es del Pueblo.
Por un lado, hay un movimiento nativista que ha surgido en Arizona, que es mayormente blanco, por encima de los cincuenta años, y casi todo masculino. Temen que "invaden los iligales" y que causen todo manera de lío, desde invasiones de casa a salas de emergencia llenas de gente, hasta la voz automatizada que les hace "marcar 1 para inglés." Sus representantes pertenecen al Partido Té (Partido Té) y incluyen políticos de la región como el Senador del Estado Russell Pearce. Tratan de seguir y molestar a todos "extranjeros iligales" hasta botarles de Arizona--y si tienen que chequear los papeles de cada persona de piel morena en el estado, no hay problema. "Reducción por la coacción," Pearce lo llama. Esa frase ahora se ha hecho ley en Arizona. A su demanda, SB 1070 convierte a todo policía en el estado en guardia de inmigración, practicamente require la discriminación por perfil racial, y niega a los arizonenses la libertad de asociar con quien quieran, con papeles o no. Con la afirmación de 1070, los nativistas tienen confianza que están en control.
Pero ¿qué pasa cuando todos los "ilegales" llegan a la protesta?
Enfrentando a la facción nativista es un grupo desordenado, poco financiado, cada vez más valiente y sin duda de la clase trabajadora que intenta destruír SB 1070 y cambiar la falsa demanda del Partido Té de "menos gobierno"--a propósito, cómo se puede minimizar el gobierno cuando cualquier policia tiene poder de chequear tus papeles--por una llamada de verdad a la libertad de movimiento y asociación. La esperanza de Arizona queda con este grupo que lucha al nivel local por la libertad de vivir, amar, y trabajar donde uno quiera.
Una de las primeras batallas entre estas dos fuerzas ocurrió el martes pasado en el pueblo chico, montañoso de Flagstaff, Arizona (de 60.000 personas). El Consejo Municipal de Flagstaff unánimemente votó por demandar al gobierno del estado para impedir entrar en vigor SB 1070. (Esa mañana el Consejo Municipal de Tucson había votado 5-1 por hacer lo mismo . Ahora otros pueblos, como Yuma y Naco, también amenazaron con entablar demandas.)
Esta decision de adentro del estado más nativista en la nación ha sorprendido a muchos. Es cierto que Flagstaff tiene fama de una especia de oasis liberal, pero no es que el Consejo Municipal haya tenido muy buena historia de apoyar a las minorías. Cualquier miembro del Save the Peaks Coalition (la Coalición para Guardar a las San Francisco Peaks) podrá afirmar esto, ya que el Consejo Municipal ha sido hostil con este movimiento, que procura bloquear el uso, por parte de la estación de esquí del área, de aguas residuales en nieve artificial en una montaña que es sagrada a diecitres tribus. (Es correcto, quieren que Usted esquie en pis.)
Y es más, una encuesta que se hizo justo después de que se haya pasado la SB 1070 indicó que el setenta por ciento de los arizonenses la apoyaba. Y cuando Rush Limbaugh escuchó que más que 150 personas llegaron a la reunión anterior del Consejo Municipal de Flagstaff, piediendo que hicieran la demanda, les dijo a los oyentes que sitiaran el Consejo con llamadas apoyando la 1070. Durante los próximos días, el ayuntamiento humilde de Flagstaff recibió una montaña de mensajes racistas por teléfono, incluso algunos amenazas de muerte. Entonces Partido Té de la región hizo anuncio para llenar la próxima reunión.
Pero no esperaban perder a su propio juego.
Por todo la nación, la Partido Té tiene fama de ser una organización del pueblo, que da temor a los políticos. Probablamente pensaron que una aprobación de Limbaugh les ayudaría sorprender al ayuntamiento y acabar con todo esto de la demanda. Pero eso que antes que conocieron a la Coalición para Revocación (Repeal Coalition), una organización verdadamente del pueblo que busca revocar todas leyes anti-inmigrante en el estado de Arizona, y que cree en la libertad de toda persona a vivir, amar, y trabajar por donde se quiera. (Para saber más sobre el trabajo de la Coalición para Revocación, vea mi artículo previo, "El Nuevo Arizona.")
Mientras Limbaugh decía tonterías, la Coalición para Revocación hizo una gran reunión en la iglesia católica del pueblo para presionar el alcadía. Fueron sesenta adultos y veinte chicos, casi todos latinos, mayormente sin papeles o pariente de alguien en esa situación. Llegaron después del trabajo llevando la ropa de McCafe, con los niños en la falda, en un salón caloroso donde se quedaron dos horas y media, armando una estrategia. El discurso se hizo en inglés y español, con paciencia, hasta tener un plan para poner presión en el Consejo Municipal. Quedaron en hacer una protesta antes de la reunión del Consejo, y entonces llenar la sala de la reunión de gente. El Partido Té decía que haría lo mismo.
En martes, a las 16.45 horas., la gente empezó a llegar a la sala del Consejo; otros se juntaba en la calle delante de alcadía. Miembros de la Coalición para Revocación difundieron papeles a los que entraban, surgiendo que si hablaban ante el Consejo durante la reunión, deberían exegir que el Consejo condene a SB 1070 y vote por entablar la demanda. Hacia las 17.30 horas, más que docientos personas habían llenado la sála del Consejo. Había tanta gente que el inspector del departamento de bomberos tuvo que cerrar la puerta.
Pero sólo había treinta personas del Partido Té. De los que estaban contra de 1070, había casi seis veces más. Y además, había cien personas viendo el evento por televisor afuera en la entrada. Y más todavía, había docenas de personas que no entraban por estar sin papeles, temiendo hostilidad por parte de la policía. Estos, sin embargo, pasaban mensajes a los miembros de la Coalición para Revocación, quienes las pasaban al Consejo. Y por fin, había docientos personas afuera en la calle, todavía protestando--y un solo miembro del Partido Té con su cartel. (Sí, una sóla persona. Acuérdeme ¿por qué los liberales tienen tanto miedo de este grupo?)
Con los tambores de la protesta sonando de afuera, persona tras persona habló en contra de 1070 y a favor de entablar la demanda para revocarla. Por otro lado, sólo cinco del Partido Té hablaron en contra. Cada uno emfatizó que solamente se opone a la inmigración ilegal--pero siempre segía con advertencias de las "invasiones" que se venían y "la frontera virtual que se va mudando cada vez más al norte." No eran racistas por apoyar a SB 1070, insistían--pero entonces hablaron de cómo "estas personas" hacen delitos. Su lógica es senicilla y grosera: Sin papeles = criminal = mexicano = todos latinos.
Sabían que los otros activistas estaban mejor organizados, y se quedaban furiosos. Un señor, quien antes había pedido que me botasen de la sala por distribuír nuestras sugerencias de , mostró el papel frente al Consejo y acusó la Coalición para Revocación de haberle dicho a la gente que decir. "¿Estoy correcto con eso?" se dio vuelta y preguntó al grupo. "¡No!" le respondió. Se quedo callado y poco después se fue del encuentro.
Muchos de aquellos que hablaron en contra de 1070 impresionó profundamente al Consejo y la que estaba ahí. Un hombre admitió francamente que no tenía papeles. Una latina, que tiene familia en Flagstaff desde 1890 les dijo a los del Partido Té, "¿Piensan que esta ley no les va a afectar? Pues tienen razón porque son blancos. Pero sí que va a afectarme a mí y a mi familia, ¡y ya estamos acá cuatro generaciones!" Un tipo blanco se burló de la discriminación que hay dentro de la ley, diciendo "Yo no soy intolerante, pero lo parezco, ¿no es cierto?" Todo el mundo se murió de la risa.
El testimonio más poderoso de la noche vino de una mujer del pueblo návajo, quien dijo al Consejo que esta ley inevitablamente molestaría y discriminaría a las personas indígenas. Enojada, dijo, "Nunca tenía que llevar mi C.D.I.B. (Certificado de Grado de Sangre de Indio, por sus siglos en inglés), y ahora sí. Todos ustedes [las personas blancas] son huéspedes en esta tierra. Y así nos tratan. A mí me van a detener, y yo soy de un pueblo indígena." Se fue del podio llorando, a un aplauso tremendo.
Los del Partido Té empezaron a irse, derrotados, en medio de la reunión. Cada vez que se fue uno, un latino que esperaba afuera tomó el asiento. Cuando el Consejo llegó a votar en la demanda, no quedaba ni un teísta. El símbolo del reemplazo de un movimiento dedicado a la opresión por otro dedicado a la libertad tenía la dulzura del desierto, lleno de creosote, después de una tormenta.
Después de cuatro y media horas de la reunión, se me ocurrieron trés cosas. Primero, la lucha legal contra 1070 sigue la lucha del pueblo. Me di cuenta de eso cuando un consejal, Scott Overton, admitió que quería esperar a ver qué harrían otras ciudades antes de aprobar la demanda, pero "la comunidad dio una fuerte empujada." Entonces dio su voto. Y luego, el miembro más conservador del Consejo (y candidato en la eleccíon para alcalde que viene en trés semanas) también votó por la demanda--¡aunque había dicho minutos antes que se iba a abstener! De sus comentarios ambiguos quedó claro que no le gustaba la demanda y que probablamente le gustaba el espíritu de SB 1070, pero no tenía fuerza para oponer a 200 personas que le empujaban a hacer lo correcto.
Los políticos y los abogados pueden estar frente a las cámeras de televisión, pero no están enfrente en la batalla de SB 1070. Sino que les están empujando a la acción un movimento herviendo de gente sin papeles, sus queridos, y sus aliados. Seguramente la decisión del Consejo necesitó algo de la iniciativa valiente de la consejal Carol Evens. Pero este tema está caliente porque la gente del pueblo está caliente, y los políticos se sienten que deben hacer algo. En decidir que viene después en la lucha, entonces, la cuestión no es, "¿Si va a ganar la batalla legal?" sino "¿Si el pueblo será capaz de empujar la lucha legal aún más allá?"
Segundo, sólo se puede ganarle al Partido Té y grupos semejantes si se organiza mejor que ellos. Los teístas están equivocados, but no son tontos. Y no se puede cambiar su posición usando "los hechos" sobre la inmigración, porque siempre se favorece la ideología sobre la verdad. En vez de llamarles ignorantes e ignorarles, hay que ganarles por la política del pueblo. En Flagstaff, un grupo del pueblo encabezado de latinos de clase trabajador le ganó por mejor organización el poderoso Partido Té. Estos se fueron tempranito, y a las 22 horas celebramos una decisión unánime. Ni Rush Limbaugh les pudo salvar.
Tercero, esta ley diobólica puede ser derrotada. Flagstaff es un señal. Nuevas encuestas indican que entre los arizonenses el apoyo por la ley se ha bajado a poco más que el cincuenta porciento, y el cuarenta y cinco porciento entre personas de menos de treinta y cinco años de edad. El entusiásmo para la 1070 se está debilitando porque el pueblo ya está calentando.
Podemos ganar esto.
En 1963, Malcolm X escribió sobre una revolución que venía del pueblo, una en que la gente negra determinaba controlar su destino en vez de ser controlados por los blancos. De manera parecida, un movimiento nuevo está saliendo del pueblo arizonense, uno que rechaza el té poco sabroso de "libertad" que proponen los Partido Té nativistas. Este nuevo Arizona demanda una nueva libertad en esta economía global: la libertad de vivir, amar, y trabajar donde uno quiera, y la libertad de la gente ordinaria de tener una voz en los asuntos que afectan la vida.
El día después de nuestra victoria, cien estudiantes de las escuela secondaria y intermedia (!) salieron de clase en protesta contra 1070 y marcharon al alcadía. La Coalición para Revocación les encontró allí y se cambiaron números de teléfono. Ese noche, otra reunión grande organizada por la Coalición para Revocación votó seguír aplicando la presión con más protestas y más resoluciones para llevar al alcadía municipal.
Entonces ¿qué pasa cuando todos los "ilegales" llegan a la protesta? Se puede ver el nuevo Arizona en el horizante, y es tan lindo como una puesta del sol sonorense.
Joel Olson es miembro de la Coalición para Revocación. Lleva veinticinco años viviendo en Arizona.
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